“Piquete y cacerola, la lucha es una sola” se oía cantar a fines de 2001 en lo que fuera una de las mayores crisis de la historia argentina. El desempleo rondaba entonces el 20 por ciento, la mitad de los habitantes se encontraban debajo de la línea de pobreza y una de cada cuatro personas no podía comprar los alimentos indispensables para garantizar su supervivencia. La protesta ganó la calle y la crisis institucional desembocó en el inaudito cambio de 5 presidentes en menos de 15 días. La masiva movilización social de aquellas jornadas, lentamente iría perdiendo impulso a partir de la fragmentación del movimiento piquetero, la deslegitimación de las corrientes más movilizadas y la cooptación de varios de sus máximos referentes. El 25 de marzo de 2008, sin embargo, piquetes y cacerolas volvieron a encolumnarse bajo una misma consigna. Esta vez, el desempleo se encuentra por debajo del doble dígito y los habitantes bajo la línea de pobreza han disminuido considerablemente, hecho ostensible aún a pesar de la desconfianza que generan las estadísticas del INDEC (que ubican a la pobreza en el 23 % y a la indigencia en el 8% de la población). El reclamo de “pan y trabajo” ahora se transformó en un pedido de protección a las ganancias extraordinarias por parte de un sector de la población distinto del de otrora. En medio de este fenómeno de convulsión social y realismo mágico, la prensa cumple un rol preponderante por su contribución en la producción de sentidos a nivel nacional. ¿Qué tienen en común los “piquetes” de 2001 con los “cortes de ruta” de 2008? ¿Cómo los empresarios agrícolas se transforman rápidamente en “el campo”? ¿Cómo hace “el esfuerzo de los productores” para hacer crecer tan increíblemente los precios internacionales? ¿Cómo el lockout se transforma en “paro”? Estos son solo algunos de los interrogantes que surgen al observar las tapas de cuatro de los diarios de de mayor tirada nacional (Clarín –CL-, La Nación –LN-, Página 12 –P12- y Crítica –CR-) correspondientes a los días más álgidos de participación popular. A continuación, los invitamos a recorrer estas tapas…
Un poco de historia.
El 11 de marzo de 2008 el Ministro de Economía Martín Lousteau, secundado por los Secretarios de Agricultura, Javier de Urquiza, y de Política Económica, Gastón Rossi, anunciaron un nuevo esquema de retenciones a las exportaciones de granos. Según este, los impuestos a las exportaciones de soja y girasol pasaban a ser móviles oscilando a la par que los precios internacionales, al tiempo que se bajaba el mismo gravamen para el trigo y el maiz. De esta forma, según palabras de Lousteau, se buscaba evitar el alza de los precios internos en aquellos productos de elevada cotización internacional e incentivar cultivos de mayor consumo local aunque menos rentables. Una implicancia menos explicitada aunque evidente, era que aumentaba considerablemente la recaudación fiscal.
La respuesta de los dirigentes de las 4 entidades más importantes del agro nacional (Sociedad Rural Argentina, Federación Agraria, Confederaciones Rurales Argentinas y Coninagro) no se hizo esperar y el día 12 de marzo convocaron a un lockout contra la política oficial.
La Nación publicaba en su edición del día 12 de marzo:
“…algunos dirigentes ruralistas que venían protestando por los precios máximos para la hacienda y la depresión del precio local del trigo ya hablan de un nuevo lock out contra la política oficial”. (ver fuente)
Citamos este párrafo ya que esta sería la primera y única que vez que La Nación haría referencia a la medida de protesta como Lockout (lo que equivaldría a la expresión española de cierre patronal). A partir de entonces, se trataría del paro del campo en el marco del conflicto con el agro.
La medida de fuerza fue ganando poco a poco más repercusión en los medios, aunque tuvo que pelear el protagonismo día a día con la visita del evangelista Luis Palau, las propuestas oficialistas de despenalización de la marihuana y los accidentes de pascuas, entre otros temas trascendentales. Sin embargo, el día 25 de marzo representaría un punto de inflexión en el desarrollo de la noticia. Ese día, el anuncio de la continuación de la medida de fuerza por parte de las entidades rurales, el discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y los cacerolazos se combinarían para diversificar los temas de conversación y plantear una falsa dicotomía incentivada por los discursos mediáticos. Y vos, chabón, de qué lado estás?
26 de marzo: El Campo, D´elia y la soberbia en el Medio de la crisis.
Hay casi 40 millones de personas actualmente en la República Argentina. Más de 10 millones viven en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Sin embargo, la noticia que recorre el país y marca la agenda de los días venideros como evidencia de descontento popular dice: “Miles de personas salieron a las calles en Buenos Aires y el interior.” De esta manera La Nación refiere al 25 de marzo, la primera noche de cacerolazo. Ese sería el único medio que se atrevería a arriesgar una cifra acerca de la cantidad de personas que concurrieron a las protestas. Esos miles, capturados en vivo la noche anterior por los canales de TV, rápidamente recorrieron el país y dieron inicio al Conflicto con el campo.
Esta forma de referirse al tema como un conflicto campo vs gobierno es sostenida a lo largo de todo el período estudiado por tres de los cuatro medios relevados: Clarín, Crítica y La Nación (que ubica indistintamente las palabras campo o agro). Página 12, en cambio, desde el primer día diferencia otro actor en la puja y señala: “Conflicto con los empresarios del campo”. Esta distinción tiene poco de sutil ya que deja entrever cuáles son los intereses en juego que remarcan desde la línea editorial del diario. De esta forma, así como La Nación, Clarín y Crítica engloban todos los reclamos bajo una sola posición, la del campo entero (englobando grandes propietarios con pequeños productores, tamberos, citricultores, peones, etc.); Página 12 ubica a los grandes empresarios como las cabecillas del conflicto.
Esta diferencia editorial entre los distintos diarios se profundizará en la forma en que se reconstruyen los hechos desde las tapas. Para analizar esto es pertinente tener en cuenta no solo los titulares, los destacados y las fotos, sino también el interjuego de los distintos elementos en la conformación de la noticia central.
Si se observa en primer lugar los títulos, podemos ver como los tres diarios señalados previamente (Clarín, Crítica y La Nación) ubican a Cristina Fernandez de Kirchner como gran responsable de los hechos y a su discurso como detonante del cacerolazo.
La Nación: Cacerolazo e incidentes tras las críticas al campo.
Clarín: Cacerolazo tras el duro discurso de Cristina.
Crítica: Leña al fuego. (Implicando, a través de una metáfora, cual fue el papel que jugó la presidenta en los hechos que se desencadenarían después.)
Página 12, por su parte, desliga las responsabilidades y titula “Campo minado” compartiendo en la imagen de tapa la foto de Cristina, con otra de los cacerolazos y una de un piquete donde aparecen neumáticos encendidos.
La foto principal de Clarín corresponde al cacerolazo y en La Nación ese lugar es compartido por un collage donde se destaca la foto del enfrentamiento entre “piqueteros kirchneristas” y caceroleros, seguida de otras menores del discurso de Cristina y dos piquetes en el interior. Estos dos diarios, a su vez, destacan en su portada los incidentes protagonizados en la plaza:
“D´elia golpeó manifestantes”y “Cacería para ganar la Plaza” (La Nación).
“…ataque de piqueteros en Plaza de Mayo. Hubo incidentes cuando D´elia copó la plaza cerca de la medianoche”. (Clarín)
Otro aspecto para remarcar es que, hasta ese momento, el suministro de alimentos del campo ya llevaba 14 días interrumpidos. Sin embargo, recién entonces Clarín y Crítica destacan el impacto en los precios y la posibilidad del desabastecimiento.
Finalmente, un hecho destacable en la construcción de la noticia es el orden en que se narran los hechos. Así es como, de la lectura de los distintos componentes de la tapa de los diarios La Nación y Crítica se puede reconstruir el siguiente orden cronológico de los acontecimientos:
1) Cristina da un discurso duro contra el campo. (“…había considerado la protesta de los productores como piquete de la abundancia”-LN.) (“El discurso de Cristina empeoró la situación con el campo.”-CR).
2) Se produce un cacerolazo producto del discurso.
Clarín y página 12, en cambio, marcan la existencia de un hecho anterior al discurso:
1) Los dirigentes del campo declaran el paro por tiempo indeterminado.
2) Cristina da su discurso.
3) Se produce un cacerolazo.
De esta forma, quien observa las tapas de los dos primeros diarios desconoce que la medida de fuerza (paro por tiempo indeterminado) ya había sido declarada antes del discurso y puede imaginar que se produce a raíz de él (de la misma forma como se presentan los cacerolazos).
28/03 Negociemos Don Inodoro
El jueves 27/03 se produce el segundo discurso de CFK. Esta vez en Parque Norte, lugar donde el PJ tenía previsto realizar una reunión para definir las candidaturas a las próximas elecciones internas del partido. Frente a un estadio repleto y con el respaldo de gobernadores, intendentes, funcionarios, dirigentes sindicales y piqueteros, Cristina llama al diálogo.
Los títulos de los dos principales diarios del día siguiente rezan:
“La presidenta pidió que levanten el paro y ya hay acercamiento.” (La Nación)
“Levanten el paro para dialogar” (Clarín)
Página 12, por su parte, enfatiza el espíritu dialoguista del discurso al titular “Por qué no charlamo´ eh!”, en una lectura que podría interpretarse como respuesta al achaque que varios habían deslizado respecto del último discurso.
Crítica, por su parte, presenta una composición de foto y título donde se recalca la forma altanera de la presidenta. De esta manera, el título “Humildemente” contrasta con la foto de Cristina Fernandez de Kirchner de cerviz levantada y ojos mirando hacia abajo (en un gesto de fácil asociación a la soberbia que se le endilga).
En las tiradas de ese viernes, si bien el conflicto sigue siendo presentado como una pelea “campo” vs gobierno por parte de los tres diarios menos oficialistas (Clarín, Crítica y La Nación), dos de ellos (CR y LN) recalcan su posición opositora. De esta forma, tanto Crítica como La Nación, hacen hincapié en los fragmentos del discurso en que se hace alusión al último golpe militar (“Tildó de golpistas a los manifesantes.”-LN / “Vinculó cacerolazos con defensores de la dictadura”-CR) y en la presencia en el palco de Luis D´elia, así como sus exabruptos de los últimos días. Esta última situación mencionada es reflejada por Crítica ubicando en su portada parte de la discusión entre el líder piquetero y el conductor radial Fernando Peña (“Tengo un odio visceral a los blancos de barrio norte”-CR) y por La Nación a través de la selección de la foto principal de la portada. En ella se muestra a CFK dando el discurso y a Luis D´elia festejando sus comentarios en el fondo. Esta imagen, cuya intencionalidad queda demostrada en el hecho de que la misma se encuentra descentrada lo suficiente como para tomar en cuadro al D´elia, se contrapone con la que presenta Página 12 en su tapa. Aquí se toma a Cristina de espaldas dando el discurso ante una multitud de personas eufóricas.
En esa misma tapa, Página 12 plantea el posible fraccionamiento del frente que los otros diarios mencionan englobado como “campo” (“Dudaban sobre la reacción de los que están en los cortes”). Actitud que es acompañada por Clarín (“Dirigentes podrían suspender la protesta pero en los cortes se resisten”).
Finalmente, La Nación incorpora en su tapa el tema de la posibilidad de desabastecimiento, entre los titulares grandilocuentes, fotos, subnotas y editoriales sobre el conflicto con el campo que abarcan toda su portada. Clarín, en cambio, ya comienza a compartir su primera línea con otras noticias.
01/04 El campo es más que la suma de las partes
El 31 marzo, el Ministro de Economía y la Presidenta vuelven a dirigirse al país desde la casa de gobierno. En esta oportunidad se plantean nuevas medidas que intentan compensar la situación de los pequeños productores. De esta manera, según sus propias palabras (las de ambos), para el 80 por ciento de los chacareros el gravamen impositivo volvía a la situación previa a los anuncios del 11 de marzo, y solo el 20 por ciento con mayor participación en las ganancias debería pagar las nuevas retenciones.
El reflejo de la situación por parte de los medios seguiría la tendencia de los últimos días:
“Sigue el paro: rechazó el agro las nuevas medidas del gobierno.” (LN)
“Diálogo de sordos. Cristina hizo su anuncio final y el campo lo rechazó.” (CR)
“Medidas de alivio para frenar el paro del campo.” (CL)
“Piensen como parte del país y no como propietarios del país.” (P12)
Aquí se evidencia claramente la línea editorial de los dos primeros medios (LN y CR) decididamente crítica al gobierno, una posición abiertamente opuesta siguiendo la línea discursiva oficial (P12 que hasta cita las palabras de la presidenta) y una tercera posición que procura promediar las otras dos (CL).
La polarización que plantea el diario La Nación entre “campo” y gobierno queda en relieve una vez más a través de las dos fotos que comparten plana y tamaño. En una Cristina, en otra los líderes de las cuatro entidades agrarias. Los titulares de sus editoriales destacadas en tapa remarcan hacia donde inclinan la balanza: “Sin éxito asegurado” y “Negociar a destiempo” señalan.
Ese 1 de abril se produciría también la masiva movilización a Plaza de Mayo. La Nación da cuenta de ello como “el acto del gobierno”. Crítica, en consonancia, alude al acto como “la plaza del si”, poniendo en relación este evento con el que sucediera bajo el gobierno del ampliamente vitupendiado Carlos Menem y que fuera interpretado como aval de su gestión neoliberal y privatizadora.
Página 12, por su parte, sale a la carga del ataque por el desabastecimiento redistribuyendo responsabilidades: “Un corte para los alimentos. Un millón de pollos muertos y 2,5 millones de kilogramos podridos de verduras y frutas. Faltan lacteos y carnes. Problemas en comedores escolares.”
02/04 La Plaza de Abril
El primero de abril se realiza una masiva convocatoria a la Plaza de Mayo para apoyar el gobierno y su política de retenciones móviles al campo. Gremios, movimientos sociales e intendentes movilizan más de 300 micros. Cuarto y último discurso de Cristina frente a una multitud.
Los titulares, en este caso, varían mucho entre los distintos medios según los intereses puestos en juego. “Plaza Mayor” titula Página 12 que distingue el evento de otras convocatorias a la Plaza de Mayo (cacerolazo del 25/03 por ejemplo). La bajada del título aclara de antemano quiénes se había hecho presentes, empezando por “Además de los que asistieron por su cuenta”, para luego señalar a los convocantes y grandes movilizadores “sindicalistas, movimientos sociales e intendentes del conurbano”.
Clarín, por su parte, destaca en su título la parte del discurso de la presidenta en que se se lo referencia “Cristina criticó al campo y la prensa en un acto masivo. Cuestionó la cobertura periodística del paro y un dibujo publicado en Clarín”.
La Nación, si bien resaltó en letras capitales otra parte del discurso (“La presidenta acusó de golpista al campo, que hoy levanta el paro.”), igualmente destacó que “Criticó a los medios de comunicación”.
Un aspecto donde, sin embargo, no coincidieron ambos periódicos, es en la lectura de la noticia desde sus editorialistas. Mientras que para Joaquín Morales Solá (LN) el acto fue “un gesto de debilidad”, para Eduardo Van Der Kooy (Cl) fue una “Muestra de poder”.
Por último, Crítica, cada vez más cómodo en su rol editorial ultraopositor (que se sostiene principalmente desde sus tapas ya que varias de sus notas internas no se presentan tan anti-K) titula: “Último acto. La plaza del doble discurso” y enumera una serie de contradicciones mencionadas por la Presidenta.
03/04 Final en suspenso (o mejor dicho en tregua)
El 02 de abril, el “campo” convocó a una asamblea en el piquete de Gualeguaychú donde Clarín y La Nación contaron 30 mil personas. Allí se presentaron los dirigentes de las cuatro entidades agropecuarias para “convencer a los más duros de levantar el paro” (Crítica 02/04).
Este levantamiento de la medida de fuerza, que Página 12 presentó como: “Los dirigentes empresarios del campo suspendieron el lockout por treinta días”, fue entendido por los otros tres diarios como una tregua (según la Real Academia Española: suspensión de armas, cesación de hostilidades, por determinado tiempo, entre los enemigos que tienen rota o pendiente la guerra) en cuya determinación no se escatimaron acusaciones al gobierno.
Crítica nuevamente dio la nota a través de la composición de su tapa. En ella se puede observar una foto donde se destacan tres personas en primer plano haciendo flamear la bandera argentina y una multitud por detrás. El título dice: “Volveremos, volveremos” en clara alusión al cantito futbolero. En este simple juego se asocia el pedido de un sector del campo con un grito bien popular que estimula la entrega de un equipo en pos de lograr su cometido. En la cancha, este fin equivaldría al campeonato mundial, en el campo, podría adivinarse, sería la derrota del gobierno.
A modo de conclusión
A raíz de las observaciones realizadas, pueden inferirse una serie de proposiciones que den cuenta de los distintos posicionamientos de los diarios, a partir de la presentación del tema en sus portadas. De esta forma, desde el principio del conflicto se observaron dos marcadas posiciones correspondientes a las líneas editoriales de los periódicos. Una más oficialista, o pegada al discurso del gobierno (P12), y otra en clara benevolencia hacia el sector en protesta (CL, CR y LN). Con el correr de los días, la postura de Clarín varió y devino en una tercera posición pendular. Crítica, en cambio, se radicalizó en lo que puede entenderse como parte de una estrategia de posicionamiento del joven diario que compite por el público de Página 12 desde un lugar más ligado a la denuncia y que busca hacerse nombre desde la independencia. Sin embargo, vale establecer la salvedad que, como se menciona anteriormente, esta misma impresión no se desprende de la lectura de todo el diario, donde conviven notas fervientemente opositoras, con otras menos graves y hasta cierto punto condescendientes con las medidas económicas.
Una de las principales estrategias que se emplean desde los diarios “opositores” consiste en establecer el conflicto como una disputa entre dos sectores: “campo” vs gobierno. Se ignora, de esta forma, las múltiples realidades que coexisten en las zonas agrícolas y se asocian los intereses dispares de unos y otros.
Este uso poco inocente del vocabulario también se evidencia en la selección de los términos utilizados por parte de los diarios para reflejar la situación. De esta forma, la práctica que desde hace años vienen realizando movimientos sociales que consiste en impedir el paso de vehículos en las rutas o caminos, es llamado simplemente como “corte de ruta”, en lugar de ser aludido como “piquete”, tomando en consideración que las prácticas de estos últimos fueron ampliamente repudiadas desde amplios sectores del periodismo. Por otro lado, el impedimento patronal para trabajar los productos del campo no se refleja en la prensa de esta forma (o por su termino castellanizado: lockout), sino que se lo considera “paro”, de la misma forma que la medida de fuerza más habitual entre la clase obrera.
La participación de dirigentes aliados al gobierno, fundamentalmente la de Luis D´elia (Federación Tierra y Vivienda) y en menor medida Hugo Moyano (CGT) también fue destacada por los medios asociando sus controvertidas participaciones como extensión de las acciones del gobierno para enfrentar la crisis.
Finalmente, las actitudes de resistencia y unidad por parte de los sectores polarizados, así como también la predisposición al diálogo de uno y de otro, fueron espacios de disputa que los medios se encargaron de distribuir según sus lógicas editoriales.
El pensamiento simplificador y maniqueo antes descrito, también fue empleado desde la perspectiva oficialista para focalizar el discurso en términos redistributivos y ubicar la protesta en el marco de los resquemores que genera su política de derechos humanos. Al margen de la razonable influencia de estos factores en el conflicto, la circunscripción del tema de discusión a estos parámetros no hace más que plantear una nueva oposición entre bandos: oligarcas vs clase obrera, que poco tienen que ver con los intereses de fondo.
Por último, es preciso aclarar que este análisis conlleva sin duda una evidente impronta subjetiva por parte de quien realizó las observaciones. Muchos elementos pueden haber sido dejados de lado y otros tantos pueden estar sobredimensionados. Estará en el lector complementar las falencias en un ejercicio permanente de producción de conocimiento a partir de la deconstrucción de los sentidos comunes. Lo que este artículo pretende es contribuir al consumo crítico de los medios masivos aportando una mirada propia y, por ende, distinta.
Contratapa de Página 12 del 03-04-08. Por Miguel Rep






















Que bueno, al fin gente que logra complejizar y profundizar en este conflicto (que yo, atrasada leo)
Está bueno ese intención de deconstruir o al menos reparar y analizar las potentisimas construcciones de sentido hechas por la prensa, los medios de comunicación masiva…
Te cuento que hay unos articulos que en su momento me llegaron desde el mocase y vida campesina muy buenos, hablan de su posesionamiento respecto a “la crisis del campo” y de la lucha que los movimientos campesinos vienen librando desde siempre contra las politicas neoliberales, seguro ya te los leiste……..
Sonrisas
Gracias por los comentarios anarko-hermana. He leido algún mail del mocase, sin embargo, invito a que reenvie. Creo que, como se evidencia en el post anterior, es muy importante la tarea de cada uno de nosotros conformando una red de información y comunicación alternativa.
Nuevos agradecimientos por la visita y espero verla seguido por aqui y por alli.
Un abrazo
Hola Gente, me parece genial que desmenucen y recontradesmenucen todo lo diho y hecho. Si quieren los ayudo y les resumo: no se trata, trató o tratará de un paro ni un lock-out. Simplemente hay gente que piensa y se da cuenta de que la monarquía autártica no nos cabe sino que preferimos la democracia a la autocracia. Que tenemos un Parlamento de ñoquis que no saben lo que es sesionar y que en adelante VAN A TENER QUE LABURAR. Eso es lo único de lo que se trató, cortos de vista. De que el gobierno entienda que para algo tiene hay tres poderes – no confundir con superpoderes – que tienen que trabajar juntos o sea las medidas se sacan por ley, no por decretos y resoluciones que nadie mira ni analiza, y la Justicia cumple su tarea, que es muy otra y sería muy largo describir. Salute
[...] había comenzado la contienda explícita entre los medios masivos de comunicación y el gobierno (vale recordar que este segundo conflicto recién cobra relevancia tras el discurso de Cristina Ferna…). Los cortes de ruta eran protagonizados por los representantes del “agro” y su medida [...]