Los diarios, es sabido, no producen el 100 por ciento de la información que publican en sus páginas. Por más que asi lo quisieran, es inevitable que en varias oportunidades tengan que ceder la palabra a cables de agencias de noticias o que convoquen a especialistas a brindar su opinión. Esto no solo les provee una mayor cantidad de información, sino que además, ampliar la cantidad de voces es considerado un valor agregado. Sea cual fuere el caso, ya sea que la nota de opinión tenga una firma o que se consigne la agencia de donde se levanta el cable, al medio le compete la responsabilidad de la decisión que señala qué noticia será cubierta o qué columnista será reseñado. La mayor o menor confianza que estas notas le merezcan, asi como el disimil grado de acuerdo que quiera el diario manifestar en relación a esa información, podrá deducirse tanto de los contenidos que sean retomados por el medio en sus propias notas sobre el tema, o también viendo qué lugar se le asigna a esa información dentro de la publicación.
Para comprender un poco mejor a lo que nos referimos puede abrirse el diario La Nación del viernes 3 de julio de 2009 y dejarse capturar por la columna de opinión que se destaca en el centro de la página 3. “Obama y el riesgo de mostrar una imagen débil” de Cal Thomas. El diario La Nación le asigna una posición de privilegio a este opinador norteamericano preocupado por la debilidad presidencial de Obama puesta de manifiesto en la condena al golpe de Estado en Honduras.
“Una de las fallas de la política estadounidense de esta administración y también del gobierno de Bush ha sido nuestra defensa de las elecciones como un fin y no como un medio. Las elecciones pueden llevar al poder a sinvergüenzas, y las elecciones que los habilitan suelen ser las últimas que tiene un país hasta que esos truhanes son depuestos”, dice Thomas, entre otras cosas no menos preocupantes, en su columna.
Cal Thomas, periodista del ya mencionado medio Fully negative -Totalmente Negativo- Fox News (Qué te pasa Fox News, estás nervioso?), se posiciona de esta forma como un exégeta del discurso del nuevo golpismo en clave de oxímoron: un golpe de Estado para garantizar una mejor democracia.
